Cuándo acudir a un psicólogo

Pedir ayuda a un profesional es una decisión llena de sensatez y valentía. Lejos de mostrar debilidad, denota fortaleza interna. Sólo alguien con cierta solidez es capaz de reconocer que él solo no puede. Ese es el momento en que sabes cuándo acudir a un psicólogo.

Indice
Consultar a un psicoterapeuta te ayudará cuando…
Problemas comunes por los que acudir a un psicólogo
En caso de necesitar un psicólogo infantil o para adolescentes

Consultar con un psicoterapeuta te ayudará cuando:

  • Recaes una y otra vez en el mismo círculo de pensamientos, actitudes, emociones o acciones.
  • Has probado a resolver tu malestar durante mucho tiempo sin conseguir cambios.
  • Una situación nueva te desborda.
  • El pasado pesa demasiado.
  • No encuentras tus recursos y estás  bloqueado.
  • El desánimo y la apatía se han instalado en tu vida.
  • Los conflictos con los demás no te permiten relacionarse adecuadamente.
  • Tienes dificultades para establecer vínculos sanos.
  • Deseas profundizar en tu autoconocimiento.
  • No llegas a tus metas por más que lo desees o lo intentes.
  • Las emociones se hacen incontrolables.
  • Padeces somatizaciones, como presión en el pecho, dolores de cabeza o dolores abdominales demasiado frecuentes.
  • Tienes pensamientos negativos recurrentes que entorpecen tu desarrollo.
  • Estás atascado durante un largo período de tiempo en un lugar en el que no estás a gusto y del que no sabes como salir.
  • Te topas con las mismas situaciones, miedos y problemas una y otra vez.
  • Tienes problemas para controlar tus impulsos.

Problemas por los que se suele acudir a un psicólogo:

Esta es una breve lista de los problemas más comunes por los que las personas suelen acudir a un psicólogo especialista.

Autoestima

Mantener un nivel adecuado de autopercepción es la clave para poder vivir nuestra vida de un modo satisfactorio. conocer cómo somos, con nuestras virtudes, defectos y límites, hará que podamos enfrentar la vida de un modo adecuado y tranquilo.

Ansiedad

Es un problema muy común en la sociedad actual, aunque no es “normal”, no debería estar ahí. Dificulta nuestro día a día y provoca que no podamos disfrutar de la vida. Cuando es muy aguda desencadena en un Ataque de Pánico generando auténtico terror ante la sensación, muy real para el sujeto, de una muerte inminente

Depresión

La tristeza es un sentimiento natural y adaptativo. Nos fuerza a la introspección, a parar el ritmo de nuestra vida y a poder pensar por qué nos sentimos así, qué nos hace estar tristes y cómo ponerle solución a esa situación. El problema radica cuando ese sentimiento se extiende y tiñe toda nuestra vida durante demasiado tiempo, entonces se convierte en patológico empobreciendo seriamente nuestra existencia.

Adicciones

Suelen ser refugio para no afrontar etapas vitales. La dificultad principal radica en la no aceptación de los límites vitales normales. También en la dificultad para tramitar afectos que nos desagradan. La terapia resulta fundamental, ya que el enganche a la sustancia esconde otro tipo de enganches internos más complejos, trabajados estos enganches el consumo pasa a no tener sentido.

Dificultades con la alimentación

Anorexia Nervosa y Bulimia suelen ser los más frecuentes. Resultan de un intento por controlar el propio sistema (cuerpo y mente). Son problemas complejos, pero con solución si se consulta a un buen profesional. La anorexia es un intento por controlar la propia vida, como vemos, se trata de un modo de hacer distorsionado completamente, y muy peligroso. La bulimia es habitualmente un intento por llenar un vacío emocional. Hay que analizar  porqué la persona ha hecho ese síntoma, porqué le cuesta controlar y dirigir su vida en los demás aspectos. La comida parece ser sobre lo único ante lo que puede mantener control. La vinculación con las figuras parentales es clave en estas patologías. Trabajar como se vinculan estas mujeres (en su mayoría) y que puedan dar salida a su mundo interno es fundamental para poder salir de este  trance.

Crisis vitales

Hay momentos en la vida en los que parecemos sumidos en un pozo del que no sabemos como salir. Los momentos de crisis son naturales y nos obligan a sacar nuevos recursos de nosotros. El problema es cuando permanecemos durante demasiado tiempo en ellas sin saber como avanzar.

Dependencias emocionales

Las relaciones son vitales para el ser humano, pero lo sano es poder mantener cierta distancia con el otro, cierto grado de independencia, ya que somos seres diferentes. Cuando esas relaciones no nos dejan ser nosotros mismos, nos agobian, o nosotros agobiamos al otro, pueden ser fuente de insatisfacción, y nuestro proceso vital puede quedar estancado.

Inseguridad

Suele ser fruto de un pobre conocimiento de uno mismo. Todos tenemos cualidades positivas más que de sobra pero, ¿por qué a veces no podemos percibirlas? Un conocimiento más real sobre nosotros mismos resuelve pronto esos sentimientos, ya que nos hacemos más conscientes de todos los recursos propios con los que contamos.

Duelos y pérdidas

El dolor de perder a un ser querido va a ser algo presente en la vida de todos nosotros en un momento u otro de nuestra vida. Se trata de acontecimientos naturales, pero que sentimos que devastan nuestra vida. Trabajando el duelo nos aseguramos de que este no se patologice, y de que vayamos a poder pasar página. Acordarnos de esa persona con nostalgia y cariño es lo más sano, pudiendo rememorar buenos recuerdos pero sin tanto dolor. Se considera duelo patológico cuando el dolor excesivo dura más de un año.

Obsesiones

Se producen cuando nuestra mente y pensamiento se mueven en círculos cerrados, como si el impulso neural siguiera siempre el mismo recorrido. Estos pensamientos nos dificultan la vida, rumiamos más que pensamos, y esta manera de procesar el exterior y de manejarlo empobrece nuestras vidas generándonos cada vez mayor malestar emocional.

En caso de que sea un niño o un adolescente quien necesite ayuda:

En el caso particular de niños y adolescentes, los problemas por los que consultar a un psicólogo o psicoterapeuta son diferentes. Hemos dedicado un apartado específico para hablar de ello: Psicólogo infantil y para adolescentes